Las Bolsas europeas han comenzado el ejercicio con mal pie: a una caída
del 14,5% desde comienzos del año se une una volatilidad que está
alcanzando máximos históricos. Es, a nuestro juicio, el
escenario más complejo para tomar decisiones de inversión
que hemos visto en los últimos años. El desenlace de esta situación
tampoco es cercano. Por un lado, los datos macroeconómicos que
se conozcan tanto de Estados Unidos como de Europa en los próximos meses
seguirán un patrón de desaceleración hasta tocar fondo
a mediados de año, según nuestras previsiones. Por otro lado,
los mercados financieros interbancarios y de renta fija, en casi todas
sus modalidades, siguen sin normalizarse lo que está reduciendo a niveles
mínimos las emisiones de primario y dificultado el traslado de las políticas
monetarias expansivas al resto de la economía real. Finales del 2008
es el momento en que pensamos en que se podría ir alcanzando dicha normalización.
Por el momento, los resultados empresariales siguen siendo muy positivos,
con la excepción del sector financiero, que es el directamente impactado
por la crisis financiera que llevamos viviendo desde mediados del ejercicio
pasado. Sin embargo, las perspectivas no son tan halagüeñas.
Tras cinco años de revisiones de estimaciones al alza, enero ha marcado
el punto de inflexión, con revisiones a la baja que varían entre
el -0,1% para el Ibex 35 y el -3,8% para el EuroStoxx 50. Además, pensamos
que esto es solamente el inicio de un proceso que podría durar entre
12 y 24 meses, dependiendo de la profundidad de la desaceleración económica
que estamos viviendo, de las actuaciones en materia de política monetaria
y fiscal que se realicen y de la repercusión de las mismas en la economía
real.
Según nuestros cálculos, un nivel de EuroStoxx 50 de unos
3.550 puntos estaría ya descontando un escenario económico adverso.
Caídas superiores sobre este nivel serían ya niveles de "exageración
pesimista" aunque, conociendo el comportamiento de los mercados, no deberían
ser descartadas aunque si no otorgarles una elevada probabilidad.
La cartera que hemos diseñado responde a un perfil conservador,
donde la alta rentabilidad por dividiendo y/o la inmunidad de los ingresos a
entornos económicos adversos puedan actuar de muros de contención
ante un nuevo desplome bursátil.
El sector de las telecomunicaciones sigue siendo nuestra principal apuesta
a pesar del brillante comportamiento relativo de los últimos meses. France
Telecom presenta una elevada rentabilidad por dividendo (5,7%)
y unas expectativas de crecimiento de ingresos razonables para los próximos
ejercicios. La reducción de su apalancamiento financiero y la generación
de flujo de caja libre hacen de la acción un valor relativamente seguro
en las actuales condiciones de mercado. Deutsche
Telekom sigue inmersa en su plan de reestructuración operativa
que paulatinamente va implantando el equipo gestor. Esta operadora tiene un
perfil de riesgo algo superior que la operadora gala por la importancia de sus
operaciones en Estados Unidos. Aún con ello, una rentabilidad por dividendo
del 5,8% justifica por si sola su inclusión en nuestra cartera modelo.
Para el sector financiero recomendamos cautela por lo menos hasta conocer
el impacto final de la crisis financiera. Una vez conocido este, (¡esperemos
que sea pronto!), el sector seguros pensamos que tendría que tener
un mejor comportamiento que el bancario, porque su negocio se ve marginalmente
afectado por las turbulencias financieras vividas (sólo gestión
de activos podría ver erosionados sus ingresos). El sector bancario,
por el contrario, podría ver reducidos sus ingresos derivados de los
negocios de banca de inversión a la vez que sufrir un empeoramiento de
la calidad crediticia en general. Munich
Re y Generali
son los valores elegidos entre las aseguradoras y los dos bancos italianos del
EuroStoxx 50, Intesa-San
paolo y Unicredito, son nuestros favoritos. En nuestra elección han pesado dos criterios:
en primer lugar, la exposición a los negocios mayoristas o de banca de
inversión y, en segundo, lugar la exposición a mercados emergentes
que parece no van a ser tan perjudicados por esta crisis financiera como en
otras ocasiones y sus perspectivas de crecimiento a medio y largo plazo se mantientens. De las empresas del sector consumo, Unilever
y Danone
son nuestras favoritas. A ellas se une la representante del sector farmacéutico
en el índice, Sanofi-Aventis.
En los tres casos pesa el criterio de baja sensibilidad de los ingresos al entorno
económico'.
RWE
es nuestra principal recomendación dentro del sector eléctrico
europeo, que aunque con multiplicadores elevados podría seguir actuando
de valores refugios antes la incertidumbre económica.
Total
se constituye como una interesante opción de diversificación dentro
de la cartera ante un escenario de precios de la energía que esperamos
sigan siendo elevados en los próximos años. La petrolera francesa
ofrece una rentabilidad por dividendo atractiva y unas perspectivas de negocio
interesantes para el año en curso, con unos márgenes de refino
más moderados pero altos, unos márgenes comerciales superiores,
pero sobre todo esperamos que el gran catalizador del valor sea el crecimiento
de la producción que esperamos repunte en este trimestre. |